| 26
de Junio de 2009
El
proyecto desertec tiene como finalidad la instalación
de centrales de concentración solar en los
desiertos del norte de África y el envió
de la energía eléctrica producida
a Europa a través de unas líneas de
alta tensión. Según los defensores
del proyecto se podría satisfacer de esta
manera el 15% de las necesidades eléctricas
de la Unión Europea
La
idea, gestada en el seno de varias organizaciones
multinacionales y regionales como Trec (Cooperación
Transmediterránea de la Energía Renovable),
Eumena (Unión Europea, Mediterráneo
y Norte de África), y el club de Roma, dió
un importante paso adelante cuando un consorcio
de empresas alemanas anunció la semana pasada
un plan para continuar el financiamiento de Desertec.
El proyecto se estima que costaría entre
300.000 y 400.000 millones de Euros. El consorcio
alemán incluye a empresas multinacionales
como E.on, Siemens o Deutsche Bank.
La
tecnología que aplicaría el proyecto
Desertec no es novedosa. La tecnología de
concentración solar ya se esta utilizando
en España y EEUU de forma comercial y actualmente
están en proyecto varias centrales importantes
en otros países del mundo aplicando esa misma
tecnología. Por otra parte el transporte
de electricidad a grandes distancias con corriente
continua de alto voltaje, el método que se
emplearía en este proyecto, se viene realizando
desde muchos años y según Siemens
la construcción de redes similares para Desertec
no representaría ningún problema técnico.
Tambien se contempla en el proyecto recurrir a otras
tecnologías renovables como la eólica,
la fotovoltaica y el biogas, muchas de ellas que
se instalarían en Europa, las cuales ya están
suicientemente desarrolladas. Lo que resultaria
novedoso es la escala a la cual se realizarían
las instalaciones solares ya que se habla de construir
la mayores centrales de este tipo en el mundo.
Sin
embargo el proyecto no seduce a todos y ya existen
detractores. Se reabre de esta forma una vieja polémica
de las energías renovables entre los que
abogan por un sistema de grandes centrales generadoras
de energías limpias y de otros que propugnan
una producción dispersa en cada casa y empresa.
La polémica se agudiza en esta ocasión
por las colosales dimensiones del proyecto Desertec.
Así,
algunos no consideran coherente invertir enormes
sumas de dinero en generar y transportar la energía
renovable desde grandes distancias cuando se puede
generar de una forma eficaz y descentralizada (e
incluso no descentralizada) en Europa. También
se señala que quizá no sea coherente
una inversión de esa envergadura con todas
las complicaciones que trae aparejadas, teniendo
en cuenta que quedan pocos años para que
vea la luz la nueva generación de paneles
solares fotovoltaicos flexibles. Estos paneles se
presume que podría hacer competitiva la electricidad
solar fotovoltaica con respecto a la producida con
fuentes fósiles. De ser así, los llevaría
a ser de uso masivo en casas y edificios
Otro
argumento esgrimido por los detractores es el relativo
a la relación que se establecería
entre Europa y los países norteafricanos
y del medio oriente en torno a este asunto. Unos
ven un afán imperialista por parte de Europa
que busca el control de los recursos naturales de
los desiertos africanos. Por parte de Desertec se
rechaza esa idea aludiendo que los países
productores primero satisfacerían sus necesidades
(en electricidad y energía para desalinización
de agua) antes de exportar los excedentes a Europa,
lo que llevaría desarrollo y progreso a esas
sociedades. Lamentablemente la historia de las relaciones
entre Europa y África invita al escepticismo
en este punto.
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